De Tafí Viejo a la ciencia nuclear global
ProtagonistasLeandro Coronel es de Tafí Viejo, Tucumán. Se mudó a Buenos Aires para formarse en una de las carreras más exigentes del país: Ingeniería Nuclear con orientación en Aplicaciones, en el Instituto Dan Beninson de la UNSAM. La semana pasada retiró su título, y con él cerró una etapa marcada por el esfuerzo, la vocación científica y el compromiso con la educación pública.
“Lo que más destaco de mi paso por el IDB es la calidad de los profesores”, cuenta. “La mayoría son investigadores o profesionales activos dentro del ecosistema nuclear argentino. No enseñaban solo desde los libros, sino desde su experiencia diaria”. Gracias a esa formación, participó en experimentos en los reactores RA-1 y RA-3, y recorrió instalaciones clave del sector.
Durante la pandemia, Leandro cursaba Ingeniería Química en Tucumán, pero algo no cerraba. Le apasionaban la física, la matemática y la ciencia aplicada. Buscando un camino más afín a sus intereses, conoció el IDB. Se preparó en dos semanas para rendir el examen de ingreso… y lo aprobó. Armó las valijas, dejó su provincia y empezó una nueva vida académica en Buenos Aires. “El resto es historia”, dice.
Hoy trabaja en CANDU, una empresa canadiense que diseña y construye reactores nucleares de potencia. Su rol es clave: se desempeña en el área de cálculo neutrónico, simulando el comportamiento físico dentro de los reactores.
Uno de sus recuerdos más fuertes fue su primera visita al Centro Atómico de Ezeiza, sede del IDB. “Venía de dos años de cuarentena. Conocer ese lugar, ver dónde me iba a formar, y conocer a mis compañeros, que hoy son grandes amigos, fue muy especial”.
Como Leandro, cientos de estudiantes de todo el país eligen mudarse a Buenos Aires para formarse en la UNSAM, atraídos por su excelencia académica, su vinculación con sectores estratégicos y su compromiso con una universidad pública y federal.







