Los océanos, cada vez más calientes
EntrevistasSegún informó Copernicus, el servicio de la Unión Europea, las aguas del planeta alcanzaron el promedio diario más alto desde que se tiene registro. Llegaron a 21.1° C en pleno agosto y aventuran impactos en los ecosistemas y las poblaciones.
Por Pablo Esteban en Página 12
Los océanos batieron un nuevo récord de temperatura en agosto y llegaron a los 21.1 grados. Así, alcanzaron el promedio diario más alto desde que hay registros. El valor fue registrado por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea, y marca una diferencia con el antecedente inmediato de 21.09 grados que se había reportado hacia marzo de 2024. La medición contempla la temperatura media de la superficie del mar, excluyendo a las regiones que delimitan los polos. Todas las miradas de la comunidad científica se posan sobre El Niño en el Pacífico tropical, que contribuye a generar más calor en un océano ya recalentado. Además, como telón de fondo, el problema estructural: el cambio climático que no deja de provocar desacoples.
Aunque bañarse en un agua más cálida puede parecer placentero para quienes están de vacaciones y disfrutan de sus días de ocio, la realidad se traduce en una mala señal para la salud de la naturaleza, los humanos y el resto de los seres vivos. Se estima que, desde 1990 a la actualidad, los días con olas de calor marina se han triplicado. Quizás esta referencia constituya la alerta más evidente que muestra que la Tierra tiene fiebre y que ese síntoma no se paliará a menos que las naciones más poderosas del mundo tomen –realmente y de una vez– cartas en el asunto.
Uno de los datos más curiosos, según Copernicus, es que el valor más alto de temperatura que suelen registrar los océanos se produce entre marzo y abril, es decir, al culminar el verano en el hemisferio sur. Por este motivo, que la cifra más elevada se haya conseguido en agosto no deja de ser una sorpresa. Es un indicio, según los especialistas, de cómo el calor de los océanos perdura más de la cuenta y se extiende en el tiempo.
Cindy Fernández, meteoróloga de Meteored, señala a Página 12: “El Niño es el calentamiento del agua del Océano Pacífico. Cuando se calienta muy por encima de lo normal, como está ocurriendo ahora, lo que hace es modificar la cantidad de calor y vapor de agua que se inyecta en la atmósfera”. Y continúa: “Cuando el Pacífico, que es el océano más grande que tenemos, se calienta, lo que ocurre es que la atmósfera cambia su composición, con más vapor de agua y mucha más energía. Así es cómo sale de su equilibrio y se comporta de una manera anormal. A la vez, para adaptarse a esos cambios, también adapta toda su circulación”.
En última instancia, ello redunda en fenómenos meteorológicos alrededor del mundo que no tienen mucho que ver a lo que la humanidad está habituada. De acuerdo a lo indicado por la Organización Meteorológica Mundial, se espera que El Niño se intensifique de cara a los próximos meses.
Los efectos sobre la vida
Las temperaturas más elevadas de las aguas habilitan las condiciones para que haya olas de calor marina con mayor frecuencia. También, contribuyen a barrer con los arrecifes de coral y se cortan las redes tróficas que permiten la alimentación de todo el ecosistema marino. Como comienza a escasear el alimento, los peces y otros animales pueden migrar, y este desplazamiento complica las chances, por caso, de la industria pesquera y la seguridad alimentaria de poblaciones enteras.
Asimismo, la temperatura más alta de los mares provoca el aumento de los niveles del agua que podría perjudicar a zonas costeras habitadas y una mayor humedad en el ambiente, que podría traducirse en precipitaciones más severas. En paralelo, mares más calientes se vuelven menos efectivos para absorber dióxido de carbono de la atmósfera.
De manera complementaria, y tal vez como la causa más preocupante de todas, se halla el cambio climático. Las naciones más poderosas siguen sosteniendo matrices energéticas que no producen el recambio necesario hacia fuentes sostenibles y continúan profundizando la quema de combustibles fósiles. Así, entre otros efectos, provocan que los océanos estén cada vez más calientes y ello redunda en serios problemas para la vida en la Tierra.
Así, con el cambio climático de fondo, El Niño parece portarse peor.
Cómo impacta en Argentina
Fernández explica cuáles podrían ser las consecuencias de tener océanos más cálidos. “La implicancia de que el Océano se caliente es que se modifican las condiciones climáticas que predominan en diferentes partes del mundo. Me refiero a lluvias, sequías, temperaturas. Parte del calor se traslada a la atmósfera, por eso, los años que tenemos a El Niño suelen ser extremadamente calurosos. La temperatura media del planeta se elevará aún más si tenemos en cuenta los efectos del cambio climático”. De hecho, en 2026/2027 se espera que se quiebren todos los récords de temperaturas medias del planeta.
Y, luego, la especialista continúa con su explicación a nivel local: “En Argentina, por ejemplo, estos cambios en la atmósfera dependen de la época del año: no es lo mismo, por caso, la circulación de vientos que tenemos en invierno que en primavera o verano. El hecho de que el océano esté caliente en invierno se traduce en nevadas más intensas en toda la región cordillerana y, sobre todo, en la cordillera central, o bien, se traduce en el frío extremo que se vivió en el sur patagónico”.
Y agrega: “A medida que entremos en la temporada primavera/verano, el cambio principal que afectará a nuestro país será el aumento en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones en el este de la región pampeana y el litoral”.









