Servicio Meteorológico: “le pifiaron” otra vez… el dilema de la incertidumbre
OpinionPor Sol Selene Kseminski en unlp.edu.ar
Técnica en Meteorología. Ayudante diplomada en Dinámica y Micro Meteorología Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, Universidad Nacional de La Plata. Pronosticadora regional en el SMN
Cuántas veces se escucha y se dice esa frase cuando un pronóstico no se cumple… y cuánta verdad tiene. El punto acá es entender qué es lo que hay detrás de un pronóstico.
Según su definición, significa predecir algo futuro a partir de indicios (RAE); y predecir es anunciar algo que puede suceder. Por lo tanto, uniendo ambas definiciones, pronosticar no es más que anunciar algo que a partir de indicios puede llegar a suceder.
Ahora bien, ¿cuáles son esos indicios?
Los meteorólogos que se dedican a pronosticar llaman a esos indicios, variables y dentro de este conjunto se encuentran algunas como la temperatura, el viento (dirección e intensidad), la presión, el punto de rocío (relacionado con la humedad y por ende con la masa de aire presente), los índices de inestabilidad (a grandes rasgos, significa qué tan caótica se encuentra una determinada región para poder generar mal tiempo), entre otras muchas más que sirven para evaluar las condiciones de la atmósfera en un determinado lugar y momento.
Es importante mencionar, que estas variables son analizadas con los datos en tiempo real a través de las estaciones meteorológicas y radiosondeos (que son los datos en distintos niveles de altura), por eso cuánto mayor sea la cantidad de estos datos, más conocimiento se tiene sobre la realidad de los lugares.
Ahora bien, todo este análisis está apoyado por el estudio e interpretación de los modelos meteorológicos, que son herramientas que usan los pronosticadores con las cuales pueden modelar, a través de ecuaciones matemáticas y datos, el estado de la atmósfera en algún lugar del globo.
Uniendo estas herramientas, el pronosticador hace su análisis y puede así, predecir lo que puede llegar a pasar en un determinado lugar y en un determinado momento. Sin embargo, todo este análisis tiene una cuota de error. A esa cuota de error, la llamamos incertidumbre y ¿por qué se da? Simplemente porque para poder modelar la atmósfera y predecir lo que puede suceder, se hacen suposiciones que se acercan a la realidad pero no tienen la capacidad de representarla tal cual es. Por eso los meteorólogos, trabajan con probabilidades y todo pronóstico está acompañado de un rango de probabilidades (que se representa en porcentajes, de 0 a 100). Es decir, que todo pronóstico tiene un rango de probabilidades de ocurrir en algún área de esa región: 0-40 baja / 40-70 media / 70 a 100 alta (SMN).
Ahora bien, ¿todos los pronósticos son iguales? por supuesto la respuesta es NO. Los pronosticadores tienen como premisa que cuanto mayor sea el tiempo de pronóstico, más alta es la incertidumbre, es decir que a cuantos más días se pronostican, más alto es el porcentaje de error. En la Argentina, el servicio meteorológico nacional hace pronóstico extendido a 7 días, siendo los de menor incertidumbre los 4 primeros días; que coinciden con el sistema de alerta temprana (SAT) que también emiten.
Sistema de alertas
Solo a modo de recordatorio, el sistema de alerta indica la posibilidad de que en un lugar de las áreas en alerta ocurra algún fenómeno que supera las condiciones normales o medias de esa región (tormenta, viento, lluvia, nieve, viento zonda). Existen 4 niveles de alerta, verde, amarillo, naranja y rojo. Y acá es importante hacer una aclaración, el nivel verde de alerta, no significa que no haya pronóstico de estos fenómenos, solo que de ocurrir, no generarán daños significativos ni a las personas ni a los bienes; a medida que los distintos fenómenos empiezan a tener un potencial de daño mayor, los alertas comienzan a elevar su color, como si fuera un semáforo: el nivel amarillo: informate. Posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas; nivel naranja: prepárate. fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente; y nivel rojo: seguir instrucciones oficiales . Por todo esto, es muy importante seguir las actualizaciones y fuentes de información oficiales.
Por otra parte, es importante destacar que se emiten pronósticos a mucho más largo plazo, denominados pronósticos climáticos, cuyo nivel de incertidumbre es todavía mayor; por eso y debido a que hoy en día se habla en todos los medios sobre el fenómeno de El Niño, es muy importante entender que todo pronóstico que se haga, e incluso áreas que se eleven en alerta, tienen un nivel de incertidumbre, por ende “puede pifiar”. Con lo cual es muy necesario entender qué significa cada pronóstico y cada alerta, para poder tomar las medidas que sean necesarias y sobre todo seguir canales de información oficial.






