Un experimento con 12.000 personas reveló cómo las palabras negativas modifican nuestra percepción
NoticiasDurante un evento de TEDxRíodelaPlata realizado en el Movistar Arena, investigadores del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés llevaron adelante un experimento con más de 12.000 personas para estudiar cómo el lenguaje influye en la percepción de una experiencia colectiva.
Del estudio participaron Adolfo García, director del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés, y Jeremías Inchauspe, estudiante doctoral del mismo centro e investigador del CONICET.
«Fui convocado para dar una charla sobre cerebro y lenguaje, que es justamente el tema que investigamos. Entonces surgió la idea de aprovechar que íbamos a tener 12.000 personas reunidas para hacer un experimento en vivo», explicó García.
Según el investigador, las neurociencias cognitivas suelen enfrentarse a dos limitaciones: «Generalmente los experimentos se hacen con muy poca gente. Nosotros dijimos que era una oportunidad única para trabajar con una muestra enorme».
Un experimento en pleno Movistar Arena
El estudio dividió al público en dos grandes grupos. Cada uno debía cantar un estribillo distinto y competir para hacer la mayor cantidad de ruido posible, bajo la consigna de que el grupo ganador participaría de un sorteo organizado por TEDxRíodelaPlata.
Una vez terminada la actividad, los asistentes respondieron un cuestionario. Sin embargo, el verdadero experimento estaba en la forma en que estaban redactadas las preguntas.
«Lo primero que hicimos fue manipular el contexto. A una mitad del público le presentamos la actividad como una batalla, un enfrentamiento contra un grupo rival. A la otra mitad se la describimos como una experiencia de colaboración y trabajo en equipo», explicó García.
Además, los investigadores modificaron deliberadamente el lenguaje utilizado en las preguntas.
«Por ejemplo, a algunos les preguntábamos: ‘¿Qué tan aburrida te pareció la experiencia?’; a otros simplemente les preguntábamos ‘¿Qué te pareció la experiencia?’ y a un tercer grupo: ‘¿Qué tan divertida te pareció la experiencia?’. Es decir, cambiábamos únicamente la carga emocional de las palabras», detalló Inchauspe.
Las palabras cambian la forma en que vivimos una experiencia
Los resultados mostraron que el lenguaje utilizado para formular las preguntas alteraba significativamente la evaluación que hacían los participantes.
«Cuando utilizábamos palabras con una carga negativa, las personas recordaban haber disfrutado menos la experiencia. También evaluaban peor su propio desempeño y el del otro grupo», explicó Inchauspe.
El efecto era todavía más fuerte cuando previamente se había instalado una narrativa de competencia o enfrentamiento.
«Si primero les poníamos un contexto de guerra o de batalla y después utilizábamos palabras negativas, el impacto era aún mayor. Las personas creían que tanto ellas como el otro grupo habían tenido un peor desempeño y disfrutado menos de la actividad», señalaron los investigadores.
El trabajo demuestra que pequeñas variaciones en el lenguaje pueden modificar la forma en que interpretamos y recordamos una misma experiencia, evidenciando el enorme poder que tienen las palabras sobre nuestra percepción y nuestras emociones.









