Equipo de la UNM clasificó a la final del Mundial de Tecnología Satelital
EntrevistasEl equipo CanSat de la Universidad Nacional de Moreno se clasificó a la final del Mundial de Tecnología Satelital, tras alcanzar un puntaje de 80.543 en la instancia clasificatoria.
Argentina se va a otro mundial y estamos con los protagonistas: Rocío Salgado (estudiante de diseño industrial), Juan Iza y Juan Chimienti (estudiantes de ingeniería en electrónica). Felicitaciones en principio porque prontamente ya se están yendo a México, pasaron a la final.
¿De qué se trata el certamen y cómo se organizaron para ser parte de esto?
Juan: En este caso la UNM hizo un mundial de CanSat que consiste en una misión en la que tenemos que construir un dispositivo que tiene que cargarse con una cajita que adentro tiene un huevo, que es el tripulante. La misión es lanzarlo desde 400 metros de altura, que aterrice y que el huevo esté intacto.
¿Cómo se eligió este proyecto o cómo llegó a ustedes?
Juan: El jefe de vinculación tecnológica fue el que planteó el desafío y nos fue incluyendo de a poco en el grupo para afrontarlo. En diciembre surgió el evento, la universidad se anotó y nosotros arrancamos en enero y estamos desde entonces trabajando y pasando por distintas etapas hasta llegar a lo que pueden ver.
Contame, ¿de qué se trata esto que armaron?
Juan: El CanSat es una simulación de satélite que es una estructura cúbica con medidas estándar de 20x10x10 cm que va a tener sensores y una computadora. El objetivo es que mida cosas como temperatura y presión, pero la UNAM además añadió el tema del huevo y nos pidió hacer un sistema de autogiro. Es un rotor con aspas que se extienden. Es un sistema pasivo: cuando cae, solo se extienden las aspas y empieza a girar, de esa manera cae más despacito.
Rocío, ¿vos cómo fuiste parte también de este equipo?
Rocío: Yo me integré cuando hicieron la convocatoria para buscar proyectistas. Este certamen tiene ciertos requisitos, como que no se pueden hacer más del 50% de las piezas con impresión 3D. Tuvimos el desafío de ver qué materialidad usar porque debe resistir la caída, contener toda la parte interna y además cumplir con un requisito de peso: toda la estructura incluyendo el pasajero (el huevo) no puede pesar más de 420 gramos. Atravesamos una infinidad de materiales y variantes hasta llegar a lo que consideramos más óptimo.
Juan, ¿qué crees vos particularmente que los llevó a la final con esta creación? ¿Qué tiene de diferencial?
Juan: El organizador propuso varias etapas eliminatorias en las que tenías que generar documentos técnicos. Pasabas una etapa conceptual y luego una etapa preliminar sumando documentación. Esa etapa filtraba si tenías un concepto claro de cómo resolver la misión, que es básicamente una emulación de un satélite.
¿Cuál era la misión particularmente o el objetivo?
Juan: El objetivo principal es que sobreviva el pasajero (los huevitos). Además, el CanSat tiene que cumplir diferentes pedidos de la organización como medir temperatura, altitud y velocidad. Otro requisito fundamental que nos impuso el organizador es contar con cámaras duales para sacar una foto estereoscópica (una foto 3D) del entorno en el que va a aterrizar.
¿Y ahora ya está terminado o tienen que hacer algo más para llegar a la final?
Juan: Todavía no terminamos; está todo definido pero quedan los últimos pasos que son la construcción, el software (que es lo que más tiempo nos está llevando) y unas últimas pruebas. Lo que es mecánico ya casi está, pero esto va a estar comunicándose con nosotros cuando esté en el aire y nos va a enviar información y la foto a través de antenas. Tenemos que ser capaces de que la foto llegue bien. El objetivo de las cámaras es que nos veamos nosotros por debajo, que se vea la diana donde tiene que caer, que es un círculo de 3 metros de diámetro.
¿Y con quién van a competir? ¿De qué nacionalidades son los otros equipos?
Juan: Hay equipos de Colombia (que van primeros en esta instancia), India, Países Bajos, Perú, Jamaica, Estados Unidos y muchas universidades de México. Al inicio éramos más o menos 96 equipos de unos 25 países, y la gran mayoría (la mitad) eran de México porque el certamen es allá.
¿Y de Argentina están solo ustedes?
Juan: Estamos nosotros que representamos a la Universidad Nacional de Moreno y después hay otro equipo que representa a la UBA en conjunto con la UTN.
¿Cómo se sienten al ir de representantes nada más y nada menos hasta México a ser parte de este mundial haciendo lo que les gusta?
Juan: Es un orgullo, teniendo en cuenta que es la primera vez que participamos en un evento así y demostramos que podemos hacer esto y más. A mí en lo particular todavía no me cae la ficha y no me doy cuenta de lo que logramos como equipo.
Rocío: Con mucho orgullo además porque mi carrera es nueva en la universidad, entonces tener este espacio de participación con ellos es muy positivo. Me encantó participar porque nos estamos abriendo paso con las otras carreras y ayudar a complementar este proyecto me dio mucho orgullo.










