Investigan el carbono azul del Canal de Beagle, clave para la salud del planeta
NoticiasLos ecosistemas marinos tienen gran capacidad de capturar carbono y mantenerlo alejado de la atmósfera. Esto es vital ya que el dióxido de carbono es uno de los principales gases productores del efecto invernadero que sube la temperatura de la Tierra. Un equipo de la UNC y el Conicet estudia el carbono azul en el Canal Beagle.
Los ecosistemas acuáticos recogen el dióxido de carbono que proviene de la atmósfera y almacenan parte de él en los sedimentos oceánicos. Ahí puede permanecer durante mucho tiempo, por lo que supone un sistema de secuestro de carbono de gran eficiencia.
El Canal Beagle, ubicado al sur de la provincia de Tierra del Fuego, posee bosques de algas marinas que fijan el carbono, extraído de la atmósfera, mediante el proceso de fotosíntesis. Este carbono es llamado “carbono azul” porque se encuentra en el mar (en contraposición al carbono verde que es el que está en el ecosistema terrestre y es capturado por los bosques).
“Todo ese carbono que fijan las macroalgas y las microalgas es importante que permanezca alejado de la atmósfera el mayor tiempo posible. Esas algas son consumidas por animales acuáticos y así el carbono sigue almacenado, sigue estando lejos de la atmósfera. Cuando el ecosistema tiene un fondo blando, barroso, los animales y las algas que mueren son tapados por más barro y el carbono que conservan queda atrapado en su forma orgánica por muchísimo tiempo”, explica el biólogo Ricardo Sahade director del proyecto “Ecosistemas costeros antárticos y subantárticos”, del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (UNC/Conicet) que trabaja junto a pares del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Conicet).
El investigador agrega: “Pero las macroalgas crecen solamente en lugares donde el suelo es rocoso y en fondos rocosos no se puede enterrar ese carbono. En el caso del Canal Beagle donde estamos trabajando, muy cerca de los bosques de algas ya hay fondos blandos donde la captura de carbono puede ocurrir efectivamente y eso es lo que estamos investigando: si todo el carbono que el ecosistema toma de la atmósfera está siendo efectivamente secuestrado en la parte más profunda del Canal y en los sedimentos”.
Sahade explica que para investigar manejan una especie de “robot submarino” que saca fotos que permiten calcular la diversidad y la estructura del ecosistema. “El almacenamiento está en los bichos vivos, entonces con las fotos vemos qué animales hay, sacamos algunos pocos ejemplares buceando y en el laboratorio analizamos qué cantidad de carbono almacenan. También extraemos sedimentos del suelo marino para saber cuánto carbono contienen. Todo esto en escala con la diversidad, la estructura y la salud del ecosistema”.









