Las claves del nuevo yogurt probiótico desarrollado por Conicet
EntrevistasHablamos con María Pía Taranto del CERELA Conicet sobre el yogurt que desarrollaron para prevenir enfermedades junto a la empresa Danone.
¿De qué se trata este proyecto?
Se trata de una tecnología desarrollada por Conicet, específicamente por un grupo de investigadoras, investigadores, técnicas y técnicos de Cerela, que es un centro de referencia para lactobacilos dependiente de Conicet. Una unidad ejecutoria del Conicet que está sito en Tucumán.
¿Cómo nació, cómo se desarrolla?
Esta tecnología consiste en una bacteria probiótica, es una bacteria láctica cuyo nombre es lactobacillus rapnosis crl 1505 porque está resguardo y pertenece a la colección del instituto y que después de casi 20 años de estudio de evaluación de estas cepas desde su aislamiento, su identificación y por supuesto caracterización, pasando por todas las fases correspondientes, se ha evidenciado que tiene un efecto probiótico que consiste en estimular el sistema inmunológico.
¿Cómo sería?
Estimula nuestra inmunidad a partir de diferentes mecanismos. Eso lo que tiene como consecuencia es un aumento de nuestras defensas y al estar mejor preparado estamos justamente en mejores condiciones de prevenir o afrontar infecciones respiratorias e intestinales provocadas por virus o por bacterias.
Esta tecnología, es decir esta cepa probiótica, ha sido licenciada a la empresa Danone para ser incorporada en su línea de yogures y de esta manera transformar un yogurt como todos lo conocemos en un alimento funcional. Vale decir que es un alimento que tiene o que proporciona los nutrientes específicos por ser justamente y tratarse de un alimento tan milenario, tradicional y noble como el yogur, se le suma este beneficio tan importante extra como es aumentar las defensas naturales del consumidor a través de estimulación del sistema inmunológico que lleva a cabo esta bacteria.
¿Qué significado tiene para ustedes como investigadores?
Esta tecnología se ha desarrollado por todo un grupo multidisciplinario, en donde cada uno es un eslabón muy importante. Este trabajo en conjunto y colectivo, que es como como estamos habituados a trabajar en el sistema científico argentino, nos ha de cumplir un objetivo tan importante: que nuestros resultados de laboratorio se conviertan en un producto que tenga un impacto positivo y benéfico en la sociedad.










