Las escuelas itinerantes del ambiente en Rosario
EntrevistasEl rector de la UNR, Franco Bartolacci, explicó en Radio 10 de qué se tratan estas innovaciones ciudadanos articuladas con el Concejo Municipal y la Defensoría de la ciudad santafesina para garantizar y concientizar derechos urgentes en el siglo XXI.
Contanos un poco sobre estas escuelas intinerantes del ambiente…
Esto comienza en nuestra universidad a partir de la traza del agua, básicamente la estrategia de promoción de derechos y acciones que faciliten el derecho al agua potable, algo tan básico y tan elemental que no está garantizado en la ciudad de Rosario. Hay 40.000 familias que están en barrios populares de la ciudad y no tiene acceso al agua potable. Creemos que hay una parte que debe hacer la universidad pública, articulando acciones con el Estado en todos sus niveles con asociaciones de nuestra ciudad y también de la producción científica para poder encontrar dispositivos, soluciones que permitan este servicio básico en la ciudad.
Lanzamos estas estrategias itinerantes, que es un trabajo en conjunto con el Consejo Municiapal y la oficina del consumidor de Rosario para trabajar en los barrios populares de la ciudad. Estamos trabajando en mesas barriales que permiten garantizar conjuntamente con Aguas Santafesinas la normalización de las colecciones, estas estrategias integrales para abordar este tema que es urgente y a veces no está en la agenda.
Argentina tiene que dar solución a los problemas estructurales que tenemos en nuestro país, la pandemia fue un momento de pocas buenas noticias y, de alguna manera, nos pidió que busquemos solución a algunos desafíos. Hay que trabajar en la ética de la inclusión, industria y desarrollo, esos tres grandes ejes. La problemática del agua en la inclusión, es estructural.
¿Cuáles son algunos de los derechos de los consumidores que más se vulneran?
A mi entender es el acceso al agua potable. En la ciudad de Rosario, hay 40.000 familias que viven en barrios populares y no tienen agua potable, muchas veces se hacen conexiones ilegales, las cuales traen problemas de salud. Lo que hacemos es trabajar estrategias frente al Estado que puedan revertir esta situación y con nuestros investigadores normalizar esas conexiones ilegales. Este programa pone todo el tiempo en evidencia cuales son los aportes de las universidades, esto que estamos haciendo del acceso al agua fue posible porque accedimos al programa Juntos por el Hambre, el centro de ingeniería sanitaria accedió para la consolidación de estas mesas territoriales barriales en las que hacen un mapeo, detectan las conexiones ilegales, no para denunciarlas sino para trabajar con el Estado local y provincial de Rosario e ir normalizándolas para que el acceso al agua sea seguro.
Hay un principio básico y elemental que no debemos de dejar tener nunca: nos dice que la universidad es consecuencia del esfuerzo colectivo que hace la sociedad para sostener una institución de este tipo. Eso implica no solo garantizar formación de excelencia que se acredita a través de un certificado como lo hacemos con nuestros títulos, las universidades también tienen que contribuir a la formación de esta sociedad, que puedan hacer cosas que le cambien la vida a la gente y creo que estamos en un contexto objetivo donde hay enorme problemas estructurales y una clara direccionalidad desde el Ministerio de Educación y desde la Secretaría de Políticas Universitarias a que las universidades podamos hacer realmente ese aporte.
Poca de las buenas noticias que hemos tenido en este tiempo es sobre ciencia. Tenemos que acompañar con recursos todas las investigaciones científicas, hay que priorizar los temas para que hagan un aporte y modificar la vida de los ciudadanos. Hagamos ciencia para la gente que nos necesita. Empujar los límites de lo posible.
En la ciudad de Rosario, hay 40.000 familias que viven en barrios populares y no tienen agua potable, muchas veces se hacen conexiones ilegales, las cuales traen problemas de salud. Lo que hacemos es trabajar estrategias frente al Estado que puedan revertir esta situación y con nuestros investigadores normalizar esas conexiones ilegales.
¿Te puedo preguntar por el programa de la Universidad Popular que funciona ahí?
Cuando asumimos dijimos que había dos grandes objetivos institucionales: uno, era ser más presentes, y otra, hacer que lleguen a la universidad pública los que no podían hacerlo, eso se hace de múltiples maneras.
- El primero fue un programa de becas para poder garantizar la permanencia y continuidad de los estudios: hicimos un programa específico para ir a buscar a las escuelas medias de la ciudad de Rosario a los pibes y pibas que querían desistir por un tema económico o social.
- El segundo fue la Escuela de Oficios, fue muy importante la decisión de Jaime Perczyk cuando era Secretario de Políticas Universitarias, acompañando a las escuelas de formación que coincidió con un programa de financiamiento. Terminamos este 2021 entregando unos 1.800 diplomas a los primeros graduados. Estos oficios terminaron en contactos con empresas y salidas laborales para los estudiantes que se formaron.
- El tercer elemento es el espacio Esmeralda en la zona sur de Rosario: la pensamos como un aporte de acceso a la universidad, construir formación, capacitación y que esto pueda ser acreditado por nuestras universidades.
La universidad tiene que ser un lugar para que vayan todos y todas, tiene que ser algo posible.
¿Cuáles son los desafíos de la Universidad de Rosario para el 2022?
Son muchos en materia académica. Además de todo esto, la universidad pública garantizó el acceso a la educación superior. Muchas cosas llegaron para quedarse como la educación virtual, lo que viene es trabajar mucho para hacer una combinación entra virtualidad y presencialidad, de la mano de eso hay que ir a una reformulación más profunda, discutir desde cero el ámbito universitario. Hacer frente a la situación inédita de estos años. Este es el año indicado para meter mano en los problemas del sistema, hay que hacer un gran acuerdo social por la inclusión, convivencia, desarrollo y encontrar a las universidades públicas como eje articulador de esta estrategia.









