“Seres libres habla de adicciones, pero también de recuperación”
EntrevistasEl actor charló en Radio 10 y contó el nuevo ciclo que se inauguró en Crónica TV sobre el mundo de las drogas, pero también de historias que pueden encontrar una salida.
¿Cómo estás con tu nuevo ciclo?
Muy contento. Ya vamos por el tercer programa, y en el segundo estuvimos con Andrea Rincón, que contó, habló, abrió su corazón, se desnudó desde un lugar conmovedor. Escuchamos por sobre todas las cosas su recuperación. El programa hablará de adicciones, pero siempre desde el punto de vista de la recuperación, la posibilidad de la recuperación que es de alguna manera el mensaje que queremos dejar. El consumo sobre todo en la Argentina se ha disparado a un nivel estratosférico, el consumo llega por ejemplo a pasta base en chicos de 6 años. Poder pasar el mensaje de que hay otra vida posible, nuestro objetivo es tan pequeño y tan inmenso como eso. Estamos muy entusiasmados porque las reacciones con el programa hasta acá fueron buenísimas y porque creo que (ojalá) dejar de poner sobre la mesa la droga y poner como debate en la mesa que es lo que podemos hacer para que esto ocurra.
¿Crecí con la idea de que es muy difícil superar una adicción, salir del enfoque añejo nos ayuda?
Estamos en un momento de la historia humana donde la interpretación de cualquier palabra es fundamental, siempre dije que la palabra adicción viene de dicción: dicción es decir, adicción es no decir; y la otra palabra que viene es de adictos, y los adictos eran los esclavos en Roma, o sea, es un esclavo que no habla, redondo, sintético y absolutamente claro.
Pero hay algo que me parece sumamente interesante que en estos últimos años de la historia, la palabra contagio tiene una connotación absolutamente negativa: decís la palabra contagio e inmediatamente piensas en covid, sida, en enfermedad y muerte, o sea, la palabra contagio es igual a muerte. Y la palabra contagio también puede ser contagiar esperanza, amor, salud, educación, información que de alguna manera lo estamos haciendo, conociéndolos a ustedes. No tengo duda de lo que quieren hacer sobre todo si hay universidades detrás, acompañando y apoyando. Entonces me parece que la interpretación de la realidad (es la alegoría de la caverna) depende hacia donde uno mire y hacia donde uno responda, mostramos como ser libre, el programa apunta a intentar abrir la puerta de la percepción y no es necesario la droga, es darse cuenta de su poder, ayudar a empoderar al pibe de 6 años que tiene que estar jugando, a pesar de que algunas señores o señoras que creen que esos chicos tienen que estar en un correccional, porque es mucho más fácil desprenderse del problema y creer que el problema es esa persona que uno puede despejar metiendo al pibe en la cárcel.
No conocía la etimología de la palabra, pero ahora que lo sé la frase “mejor no hablar de ciertas cosas”, ¿nunca mejor pronunciada no?
Que loco, porque aquel programa que hicimos era una primera puesta de esta idea que hoy estoy desarrollando o profundizando que es…hablemos. Si no hablamos, vamos a estar complicados. Cuando nosotros hicimos “Iluminados por el fuego”, de alguna manera traía como propuesta el debate, ¿por qué hay tantos pibes que se suicidan?, ¿por qué la sociedad les da la espalda?, ¿por qué los gobiernos no los contaron como seres humanos? Esa película creo que fue muy responsable de que se debatiera el tema de Malvinas. El tema de la adicción es una pandemia que lleva décadas en el mundo, que cobra más de un millón de victimas por año.
La palabra adicción viene de dicción: dicción es decir, adicción es no decir; y la otra palabra que viene es de adictos, y los adictos eran los esclavos en Roma, o sea, es un esclavo que no habla.
¿Además de un problema es un estigma social?
El problema es transversal, la enfermedad es transversal, la interpretación que nosotros hacemos como seres libres también lo es. Voy a hablar con Andrea Rincón y con un montón de gente conocida, me voy a Ciudad Oculta y después me voy a Recoleta, se sigue señalando al paco y la paste base como una droga que viene de Bolivia, de Paraguay, que vienen de las provincias pobres, parece como un problema que está ahí y viene a molestarnos. Pero en realidad esto ya lo sabemos, yo consumía y la única diferencia es donde la comprábamos, cuanto pagábamos y a veces la pureza, pero el resultado es el mismo, el vacío que te lleva al consumo y también terminas en el cementerio. La droga termina matando al rico y al pobre de la misma manera.
¿Qué punto en común encontras en aquellos que llegan al límite o piden ayuda?
Según la OMS, es una enfermedad, para algunos es simplemente un problema moral. Para mí es una enfermedad, yo convivo con esa enfermedad, en los grupos que voy casi ninguno se considera curado, nos consideramos en recuperación y hay un componente divino que algunos ante la primera sobredosis piden ayuda y otros sufren 80 sobredosis y siguen sin pedirla. Los adictos pueden hacer cualquier cosa porque están cegados por el consumo.
Hay personas que han perdido hijos. Los otros días lo conté: se le murió el hijo de 9 meses en la cuna, porque estaba tomando merca y no lo pudo ir a levantar. Lloró 11 horas hasta que el hijo se ahogó en su propio llanto y vómito. Cuando lo fue a levantar, estaba muerto. Lo acostó en la cuna y se fue a seguir consumiendo. Es una enfermedad que te seca el alma, por eso los adictos pueden hacer cualquier cosa.
Estuve en un momento cuatro días sin dormir y le pedí ayuda a Dios, en algunos casos se da y en otros no. Yo perdí seis amigos, creo que eso es algo muy personal y creo que cuanto más podamos mandar el mensaje, potenciar el mensaje, que le llegue al adicto que está sufriendo que otra vida es posible. Algunos ni saben que existe narcóticos anónimos, Cedronar o tratamientos o los curas villeros que hacen mucho como Pepe Di Paola. Esta gente que está dentro de la estructura de la Iglesia interpreta de la mejor manera la palabra de Jesús.
¿Qué libros nos recomendás?
Cualquiera de Mariana Enriquez, es intensa. Desde “Bajar en lo peor” –que fue lo primero que leí- había momentos en que tenía que cerrar el libro porque me impresionaba lo que estaba leyendo.










