Cuando un medicamento deja de ser rentable: el rol de la producción pública para garantizar el acceso
Entrevistas¿Qué ocurre cuando un medicamento es indispensable para un grupo de pacientes, pero deja de ser rentable para la industria farmacéutica? Esa pregunta estuvo en el centro de una iniciativa impulsada por la Universidad Nacional de Rosario, que logró desarrollar y registrar un medicamento pediátrico clave para la prevención del VIH en recién nacidos expuestos al virus.
La protagonista del proyecto es la zidovudina en jarabe, uno de los primeros antirretrovirales utilizados desde la década de 1980 para frenar la multiplicación del VIH y que forma parte de los tratamientos preventivos para evitar la transmisión vertical, es decir, de madre a hijo durante el embarazo, el parto o el nacimiento.
Un medicamento esencial que había dejado de producirse
En los últimos años, la zidovudina pediátrica comenzó a escasear debido a que su producción dejó de resultar rentable para los laboratorios privados. Si bien la cantidad de pacientes que la necesitan es reducida, continúa siendo un medicamento esencial.
En Argentina nacen cada año alrededor de mil bebés con riesgo de haber estado expuestos al VIH durante la gestación. Aunque solo un pequeño porcentaje finalmente contrae el virus, todos deben recibir un tratamiento preventivo en los primeros días de vida.
Frente a este escenario, la Universidad Nacional de Rosario decidió asumir el desafío de producir el medicamento desde el ámbito público.
Un logro de la universidad pública
Paula García, responsable de la planta de medicamentos de la Universidad Nacional de Rosario, destacó la importancia del avance.
«Estamos muy contentos porque era un objetivo muy importante para nosotros lograr el primer registro de una especialidad medicinal en ANMAT. Habilitamos la planta como establecimiento elaborador en 2018 y, desde entonces, recorrimos un largo camino hasta llegar a este resultado», explicó.
La especialista señaló que la zidovudina es el primero de varios medicamentos que se encuentran en distintas etapas de desarrollo y que también buscarán obtener su registro sanitario.
Cómo surgió el proyecto
García explicó que la elección de la zidovudina no fue casual.
«Cuando habilitamos la planta fuimos incorporados a la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos y, en conjunto con la Dirección de Respuesta al VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis, comenzamos a identificar medicamentos esenciales que presentaban problemas de abastecimiento o habían sido discontinuados», señaló.
La zidovudina apareció rápidamente entre las prioridades por tratarse de un medicamento indispensable para garantizar tratamientos oportunos en el sistema de salud.
La importancia de la producción pública de medicamentos
Desde la Universidad Nacional de Rosario remarcan que la producción pública permite cubrir necesidades que muchas veces el mercado deja de atender.
«Nuestra facultad tiene un fuerte compromiso con la salud pública. Contamos con hospitales escuela y trabajamos en permanente vínculo con el sistema sanitario. La planta universitaria nació justamente para responder a necesidades concretas que no podían resolverse desde otros ámbitos», explicó García.
Además, recordó que el laboratorio funciona bajo las normas de Buenas Prácticas de Manufactura exigidas por ANMAT, garantizando la calidad y seguridad de los medicamentos elaborados.
El medicamento como un bien social
Para García, la experiencia demuestra que la producción pública cumple un rol estratégico cuando el mercado deja de ofrecer determinadas terapias.
«Tenemos que empezar a entender al medicamento como lo que realmente es: un bien social, no un bien de consumo. Un tratamiento debe estar disponible cuando el médico lo indica, independientemente de si resulta rentable producirlo o no», afirmó.
La especialista destacó que este tipo de desarrollos permiten garantizar el acceso a medicamentos esenciales para pacientes que, aunque sean pocos, dependen de ellos para preservar su salud desde los primeros días de vida.










