Un avión con 151 patitos de hule: el proyecto de estudiantes del ITBA que compitió en Estados Unidos
EntrevistasUn grupo de estudiantes de Ingeniería del ITBA diseñó y fabricó un avión experimental que representó por primera vez a la Argentina en una competencia universitaria internacional de diseño aeronáutico. Hablamos con Julian Finsterbusch y Francisco Canova, estudiantes de ingeniería del ITBA.
¿Quiénes son los estudiantes que participaron en esta competencia internacional?
Se trata de Julián Finster Bush y Francisco Canova, ambos estudiantes de ingeniería del Instituto Tecnológico de Buenos Aires. Junto a un tercer integrante, conformaron el equipo que representó a la Argentina en una exigente competencia internacional en Estados Unidos.
¿Qué significó para ustedes la experiencia de viajar y competir a nivel internacional?
Para los estudiantes, la experiencia fue ante todo un orgullo, ya que representaron al país en una instancia de alto nivel. Además, destacaron que fue inesperado llegar tan lejos en la competencia, lo que hizo el logro aún más significativo. También subrayaron el buen clima que encontraron: lejos de una competencia hostil, recibieron apoyo y buena predisposición de otras universidades, lo que enriqueció aún más la vivencia.
¿Cómo fue el nivel de la competencia y contra quiénes compitieron?
El nivel fue muy alto, con participación de universidades de todo el mundo. En total, alrededor de 170 universidades aplicaron, de las cuales 98 lograron competir. El equipo argentino consiguió ubicarse dentro del top 10, enfrentándose a instituciones de países como Estados Unidos, Australia, Polonia, Eslovenia y Colombia. Este contexto internacional también permitió generar vínculos y compartir conocimientos con estudiantes de distintas culturas.
¿Se generaron instancias de colaboración entre equipos?
Sí, uno de los aspectos más destacados fue el espíritu colaborativo. Por ejemplo, durante una de las pruebas, un equipo de la Universidad de Maine sufrió un accidente con su avión. Ante esto, distintos equipos —incluido el argentino— aportaron materiales para ayudar a reconstruirlo y permitirles continuar en la competencia. Como gesto simbólico, ese avión fue luego intervenido con los nombres de todas las universidades que colaboraron, incluyendo Argentina.
¿En qué consistía el proyecto con el que compitieron?
El desafío consistía en diseñar y construir un avión a control remoto capaz de cumplir distintas misiones específicas. El proyecto implicaba no solo el diseño y la construcción, sino también la planificación y ejecución de pruebas de vuelo, todo bajo criterios técnicos exigentes.
¿Cómo surgió la idea de participar en esta competencia?
El proyecto nació del interés del equipo por involucrarse en una iniciativa de gran escala que les permitiera representar al país. Inspirados en otros proyectos del ITBA, como el equipo de cohetería o el de autos de fórmula, comenzaron a investigar oportunidades hasta encontrar esta competencia internacional vinculada a la ingeniería aeronáutica.
¿Cómo fue el proceso de desarrollo del proyecto?
El desarrollo fue progresivo y demandó alrededor de seis meses de trabajo intenso. Comenzaron investigando y organizándose como equipo, luego sumaron recursos, apoyo institucional y colaboradores. También enfrentaron desafíos adicionales, como conseguir financiamiento y materiales, lo que implicó gestionar apoyos externos además del respaldo de la universidad.
¿Qué rol tuvo la universidad en el proyecto?
El ITBA brindó un presupuesto inicial que permitió poner en marcha el proyecto. Sin embargo, dado que el desarrollo aeronáutico implica costos elevados, el equipo también tuvo que buscar apoyo adicional. Además, destacaron la importancia de trabajar con estándares de seguridad elevados, propios de la ingeniería mecánica y aeroespacial, lo que guió todo el proceso de diseño y construcción.









