“El verano será complicado si no tomamos conciencia”
EntrevistasDesde el Conocimiento entrevistó a este bioinformático que introdujo nuevas miradas y debates en la pandemia. Las alertas en los cuidados con los meses por venir en base a proyecciones. Las claves de los nuevos enfoques que permiten trabajar a futuro con más datos.
¿Cómo explicas la función de la bioinformática?
Es un campo bastante amplio, que engloba un montón de subdisciplinas muy diferentes entre sí pero que tienen un hilo conductor en común y es que intentan simular, predecir o analizar y descubrir mecanismos de funcionamiento de sistemas biológicos. Mucho tiene que ver también con análisis de grandes volúmenes de datos.
¿Cuándo te pusiste a estudiarla y descubriste que había nueva perspectiva?
Soy bioquímico de grado, luego realicé un doctorado en biología molecular y siempre me gustó el potencial que tenía predecir diferentes características de los sistemas biológicos, sobre todo en una Argentina con un presupuesto para hacer ciencia bastante escueto en estos últimos años. Poder sacar algunas conclusiones o hacer estudios básicamente gratis en una computadora me parecía un plus enorme. Comencé a acercarme al área de la bioinformática, un poco autodidacta al principio y luego realicé mi post doctorado en el área y luego mi ingreso a la carrera de investigador también en el área de la bioinformática.
¿Qué sentís que le aportó al debate o al discurso político con lo necesario que ha sido visualizar y proyectar datos cuando los contagios se contaban de a millones a nivel global?
Empecé a hacer un poco de divulgación y a publicar diferentes tipos de análisis sobre la pandemia porque me parecía que la cantidad de datos que había era demasiado grande y que había muy poca contextualización de esos datos. Por darte un ejemplo: la positividad, si era cierto que hacíamos muchos o pocos test, como se puede determinar si uno hace poco o mucho, como se mide, una serie de preguntas que me fui haciendo y me parecía interesante comparar y compartir mis hallazgos al respecto. También todo lo que tenía que ver con las camas de terapia intensiva, como era la relación de los casos asintomáticos, una serie de cuestiones que me parecías importantes que se aborden con seriedad. Me tomé toda esta tarea de divulgación y publicación de análisis con mucha responsabilidad porque me parece que la comunicación de la ciencia es un rol fundamental que tenemos los científicos y no podemos dejar de lado en particular en este contexto tan especial.
Si los cuidados no se van a sostener y los gobiernos provinciales comienzan a habilitar actividades todo eso junto puede ser realmente un problema
¿Cuán importante es la alianza de investigadores y comunicadores? ¿Cómo han operado las redes sociales en este contexto?
Totalmente, me parece que las dos cosas están buenas y hay una final que es interesante, he pasado muchas horas sumando todo y hablando con periodistas, intentando darles mi punto de vista sobre algún tema en particular, me parece que eso fue valioso y necesario hacerlo y me parece que de muchas conversaciones y notas han salido cosas muy interesantes, que yo no podría haber generado solo. Un buen periodista te suma mucho a una nota. Por otro lado, es interesante lo de las redes y llegar a tener un público propio de alguna manera sobre algunos temas. Lleva mucho tiempo, insume mucha paciencia y sobre todo si uno tiene una predisposición a responder preguntas o cuestionamientos que pueden ser en buenos términos como críticas constructivas.
¿Hoy te asumís como un influencer científico?
Influencer no (risas). A la hora de la toma de decisiones -que es lo que realmente vale- se suele trabajar en grupos multidisciplinarios, he conformado muchos grupos de trabajo con un montón e compañeros del CONICET de diferentes áreas desde la sociología a la matemática y todo lo que está entre medio. De esos grupos he aprendido muchísimo, uno ahí encuentra gente muy valiosa dispuesta a aportar tiempo, poner el hombro e intentar acercar soluciones que uno luego intenta comunicar a diferentes niveles de gobierno provinciales, municipales, etc.…. Se ha dado donde ha habido una comunicación más fluida de lo normal entre el ambiente científico y el de la política, quisiera que sea aún más fluido pero todavía falta, pero se ha dado un paso muy importante.
¿Cuándo decís falta, que estaría faltando para que ciencia y política puedan tener más sinergia?
Creo que hace falta un contacto más fluido y que no sea solamente para estos temas tan puntuales. Es un problema de ambos lados, no es solamente que la política no se acerca a los científicos sino que también muchas veces los científicos están un poco encerrados en el mundo académico y no se dan ese tiempo de mirar por la ventana para ver qué es lo que pasa y que se puede aportar. Es un problema de ambos lados y que ambos estamos aprendiendo como mejorar en ese sentido.
¿Hoy ese bioinformático puede estar pivoteando en eso de lo multidisciplinario?
Absolutamente, cada vez es más frecuente. Sobre todo entre los jóvenes, hay una mirada mucho más heterogénea, más abierta que acepta más la crítica o intervención de otros haberes y es una tendencia mundial y es muy fácilmente entendible que los haberes se potencian y se multiplican en esos entornos multidisciplinarios y salimos enriquecidos todos.
Estás marcando mucho sobre las segundas olas de contagios en Europa. Sos uno de los que primero te animaste a anticipar que septiembre venía complejo. ¿Cómo crees que Argentina va a estar para esa segunda tanda cruzando estos datos?
Primero me parece que no podemos olvidarnos que estamos en la primera ola, que de ninguna manera tenemos que aflojar ni del lado de la ciudadanía ni de la política. Si hay un relajamiento desde los cuidados, medidas y de todo al mismo tiempo el aumento de casos, puede estar mucho más cerca de lo que pensamos. El verano va a ser complicado si realmente no tomamos conciencia que los lugares cerrados son el principal contexto de contagio, no hay que aflojar con los cuidados, hay que apostar a concientizar aún más a la ciudadanía con respecto a cuáles son las situaciones de alto riesgo para que podamos evitarlas lo más posible. Necesitamos tomar conciencia que cuanto más nos cuidemos, más van a bajar los casos y cuanto más rápido bajen los casos, menos fallecidos vamos a tener de aquí en adelante. No tenemos que relajar ni con la disminución de casos ni con la llegada de la vacuna, porque la colocación de la vacuna va a ser un proceso largo, no van a llegar todas juntas. No es que va a ser un antes y un después de la llegada de la vacuna sino que va a ser un proceso que lleva tiempo entonces, lo fundamental es seguir recalcando que nos tenemos que ir cuidando por bastante tiempo mas y que ese cuidado va a tener como resultado menos fallecidos por Covid en la Argentina.
A partir de los anuncios de provincias como Córdoba, Río Negro, Corrientes, la Costa Atlántica con la apertura para el turismo, ¿te implica algún semáforo en amarillo eso de cómo debe pilotearse ese programa de cuidado?
Si, es todo un tema porque implica movimiento de personas en distintas regiones del país donde la circulación viral es muy heterogénea. Siempre que hay personas entre dos lugares, la circulación viral entre esos dos lugares tiende nivelarse hacia arriba, la del lugar con menos circulación. Eso puede llegar a ser un problema, sobre todo la llegada en masa de Covid a pueblos muy chicos que no han tenido contacto con el virus, sobre todo porque el acceso a sistemas de salud es más complicado. En Traslasierra hay pueblos chiquitos que no tienen hospitales, solo puestos sanitarios, por eso mientras mayor esfuerzo hagamos ahora vamos a llegar al verano con menor cantidad de casos y menor riesgo de rebrote en estas provincias que mencionamos.
Hay un gran debate sobre la información pública y privada, sobre todo en la conformación de datos de lo que puede aportar el sistema de redes telefónicas y esos movimientos de personas. ¿Cómo está parado la Argentina con respecto a otros países en lo que hace a la prevención a partir de obtener datos de movilidad de las personas?
La verdad que ha sido bastante pobre el trabajo en ese sentido, algunas telefónicas han hecho ese trabajo muy finamente, han desarrollado los sistemas para medir movilidad y demás pero esos datos han estado muy poco accesibles. Sí tengo entendido que diferentes provincias y niveles de gobiernos han contratado servicios de las telefónicas para hacer algún tipo de análisis, pero hasta lo que sé ha tenido poco uso a nivel masivo como para hacer alguna diferencia a nivel de prevenir contagios. Con cuidar perdimos una oportunidad muy importante, la deberíamos tener instalada todos y había diferentes funcionalidades que se le podían ir agregando que nos podían dar una mano aunque sea en evitar algunos contagios. No nos podemos dar el lujo de dejar nada de lado porque a esta altura sabemos muy bien que a mayor contagio es más fallecidos.
¿En qué beneficia que más gente tenga la aplicación Cuidar?
En este momento, no demasiado pero sí, si hubiéramos avanzado con alguna funcionalidad de rastreo de contactos y con simulaciones. Nosotros estamos trabajando con un equipo de la Universidad de Córdoba con Germán Roldán y Juan Freire y trabajamos simulaciones que evalúen el posible impacto de una aplicación que -sin utilizar datos privados ni violar la privacidad de los usuarios- pueda contar cuántos contactos estás teniendo y cuándo te pasás de un umbral, la aplicación te avisa para que vos intentes ver menos gente en las próximas semanas. De esta manera pudimos ver que la simulación puede ser una herramienta para bajar los contagios para el verano y una posible segunda ola al final del verano. En definitiva creo que había posibilidad de agregarle la funcionabilidad de rastreo de contactos o prevención de contagios que no se hizo porque hubo mucha discusión con respecto a la privacidad, pero había soluciones que respetaban la privacidad de esos datos y nos hubieran permitido al menos a hacer un pequeño aporte para evitar contagios.
¿Te has animado a hacer un pequeño aporte en lo que serán las reuniones sociales y familiares de fin de año?
Es imposible predecir lo que va a suceder, lo que estamos viendo al menos es una disminución importante de casos, salvo en algunas provincias puntuales. Pero esto va a depender que los cuidados de la gente se sostengan, si los cuidados no se van a sostener y los gobiernos provinciales comienzan a habilitar actividades todo eso junto puede ser realmente un problema. No pasamos todavía la primer ola y esta disminución de casos que tenemos dependen de las restricciones y cuidados que tengamos, si los abandonamos en el peor de los casos pueden subir o estabilizarse donde estamos que son niveles muy altos de contagio. Tenemos que lograr que el número de casos baje, sostener las restricciones del lugar incluso controlar más si se pudiera e insistir que la gente tenga el cuidado que hemos tenido hasta ahora.
¿Hay algún proyecto trabajando que las universidades comiencen a cruzarse con una especie de intercambios, que hayan valorado lo que hacen desde Córdoba?
Las universidades están jugando un rol muy importante en los sistemas de rastreo y aislamiento temprano de casos positivos y contactos estrechos de la provincia de Buenos Aires. En toda la provincia se han abierto 31 centros telefónicos de llamado para hacer justamente esta tarea de rastreo de contactos estrechos de casos positivos, es un programa que depende de Jefatura de gabinete y el Director del Programa es Guillermo Durán y nosotros aquí en Córdoba hemos arrancado hace dos semanas con un proyecto bastante similar que lo está liderando Sol Minoldo, una socióloga del CONICET, colaboro en lo que puedo y estamos con un programa muy similar en la Universidad de Córdoba con unos 200 estudiantes, que reciben una beca para realizar este trabajo de rastreo de contactos. Es una participación muy importante de las universidades intentar aportar posibles soluciones a los problemas que nos genera esta pandemia.
La última mitad en broma, mitad enserio, ¿Cuál ha sido el aporte desde tu lado de cordobés en trabajar para el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires? ¿Disminuyó la grieta?
Bastante, jajaja. La verdad que la experiencia de formar parte del comité asesores de Buenos Aires fue sumamente interesante para mí, soy un investigador muy joven. Muy contento por poder hacer un aporte desde ese lugar y también hemos sido convocados por otras intendencias de muchas provincias, la verdad que nos hemos puesto a disposición de quien quiera consultar o pedir asesoramiento en estos temas y me parece muy valioso, estoy muy contento por eso.









