¿Qué sienten los perros? La importancia de la presencia humana
Sin categoríaLaura Rial, veterinaria de la UBA y becaria doctoral del CONICET, explica en C5N cómo la presencia humana influye en el comportamiento de los perros en situaciones desafiantes. Un recorrido por el fenómeno de la amortiguación social y su impacto en el manejo del estrés animal.
¿Cómo influye la presencia humana en el comportamiento de los perros?
Es un tema muy amplio, pero podemos ofrecer una primera aproximación. Nosotras investigamos distintos aspectos del comportamiento de los perros domésticos, especialmente lo que se denomina cognición social, que incluye las habilidades que se activan en el establecimiento y mantenimiento de vínculos, en este caso con sus tutores o familias. La presencia —o ausencia— del tutor en una situación específica impacta significativamente en el comportamiento del perro. Muchas veces se establece entre el perro y la persona un vínculo de apego, por lo cual los humanos terminamos siendo referentes sociales para ellos. Por ejemplo, si un perro se enfrenta a una situación novedosa o a un objeto desconocido que puede resultarle ambiguo, tiende a buscar información en su tutor. Esto lo hace alternando la mirada entre el objeto y la persona de referencia, evaluando cómo debe reaccionar: si acercarse, evitarlo o mantenerse alerta. De esta forma, influimos mucho en sus reacciones. Ante un estímulo que en principio no es amenazante, si nosotros reaccionamos con miedo o de forma exagerada, podemos transmitir esa percepción y provocar en el perro una respuesta similar.
¿Qué pasa con el apego? ¿Es algo negativo o positivo en el vínculo entre tutor y perro?
Es una excelente pregunta, porque muchas veces hay una confusión en la terminología. El vínculo de apego es, en realidad, un vínculo saludable que se da entre cualquier ser que necesita cuidado y su figura cuidadora. Esto puede aplicarse tanto a la relación entre padres e hijos como entre tutores y sus perros —o incluso sus gatos—. Lo que sí hay que diferenciar son las formas de apego, especialmente cuando hablamos de apego inseguro o de problemas de separación. Por ejemplo, si el tutor se va de casa y el perro lo pasa mal, ahí hay algo para trabajar. Pero eso no significa que el apego esté mal, sino que el perro también necesita aprender a quedarse solo. A veces se usa la palabra «apego» con una connotación negativa, pero en realidad es muy sano que ese vínculo se forme.
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